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Llega la primavera y comenzamos a pensar en cómo nos gusta pasar el verano. Nada más refrescante que un chapuzón! 
Por eso, es conveniente comenzar a hablar en familia sobre los cuidados a la hora de disfrutar de una pileta o del río.
* Mirar todo el tiempo a los chicos. El adulto que esté a cargo debe saber nadar.
* Enseñar a los niños reglas de seguridad y reforzarlas cada vez que vayan al agua: no correr, no empujar a otros, no nadar solos, no nadar durante tormentas y/o relámpagos, no sumergirse o bucear excepto cuando está permitido y supervisado por un adulto, no jugar en el borde de la pileta, etc.
* Las piletas deben estar totalmente cercadas. Los cercos deben tener no menos de 1.50 metros de alto y los barrotes que lo forman estar separados por una distancia no mayor a 10 centímetros para evitar que el niño pueda pasar por ese espacio. Las puertas de acceso deben tener picaportes de autocerrado colocados a una altura que no pueda ser alcanzado por los niños y la llave debe ser guardada fuera de su alcance.
* Debe haber salvavidas de arrastre disponibles, y un teléfono cercano con los números de emergencias.
* Enseñar a los niños a pedir auxilio en caso de que vean a alguien con dificultades en el agua. No deben ingresar a la misma, pero pueden arrojar un elemento de flotación al accidentado e inmediatamente pedir socorro efectivo.
* Es conveniente que después de bañarse se saquen los juguetes de dentro de la pileta o de los bordes para que no intenten alcanzarlos una vez que ha acabado la hora del baño.
* El agua de la pileta debe estar siempre limpia y clara.
* Enseñar a los niños a no usar juguetes inflables ni colchonetas de agua como salvavidas, ya que pueden desinflarse y el niño hundirse.
* Probar la temperatura del agua antes de permitir que los niños ingresen; las aguas muy frías (lagos) pueden causar problemas serios en la respiración y calambres.
* Los niños con necesidades especiales (discapacitados, epilépticos, entre otros) tienen un riesgo cuatro veces mayor de sufrir ahogamientos. En estos casos debemos intensificar la supervisión.
* A los adolescentes es muy importante enseñarles que no deben realizar “clavados“ ni tirarse de cabeza sin asegurarse que la profundidad del agua sea suficiente o sin la capacitación adecuada; no deben intentar rescatar físicamente a alguien a no ser que hayan sido entrenados para ello; nunca deben nadar en corrientes de agua sin conocer perfectamente el lugar; no deben tomar alcohol antes de nadar.
* En fuentes de agua naturales (mar, ríos, arroyos, entre otros) debemos respetar las órdenes de precaución o de prohibición de baño.
Consultas: Marcos Gentili- Mariana Vignaroli
Representantes de Grupo Asegurador La Segunda en GEA
Tel. 430444 INT. 102 (Marcos) 103 (Mariana)