por Ignacio Iriarte

 

¿ A qué obedece semejante caída en la cantidad de novillos?

Primero. Hay menos animales de esta categoría como consecuencia de la caída de todo el stock nacional registrada entre 2007 y 2010, a causa de la seca y de las políticas ganaderas K.

Segundo. Las políticas antiexportadoras, el cierre de muchas plantas exportadoras y la caída de la demanda por novillos pesados impulsó a miles de invernadores a abandonar el engorde de novillos. Otros mantuvieron sus planteos ganaderos, pero levantando las praderas y verdeos y engordando los animales, terminados a bajo peso, en corrales alimentados con grano propio. Muchos han optado por hacer novillitos o novillitos livianos, que el consumo paga mejor.

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Tercero. La brecha entre margen bruto agrícola y el ganadero ha tendido a ampliarse, y en campos mixtos, y pese a los buenos precios ganaderos del 2010-2011, la vuelta a la invernada en estos últimos dos no se ha producido. Se ha perdido la infraestructura y hasta el personal especializado, y en general no se dispone del elevado capital por hectárea que se necesita para volver a la ganadería: praderas, verdeos, aguadas, alambres, etc., más la carga animal correspondiente.

Un administrador de campos del oeste de Buenos Aires comentó hace poco en un seminario: “Las tierras en Villegas, América o Trenque Lauquen han pasado de 2.200 a 9.000 dólares por hectárea en menos de siete años, y hoy es imposible “honrar” ese capital con renta ganadera. Los arrendamientos agrícolas que se cobran, casi sin riesgo alguno, no pueden ser igualados ni remotamente con utilidades ganaderas.

No conozco a nadie en 100 kilómetros a la redonda de nuestro campo que haya vuelto a la ganadería. Las señales que dio el Gobierno nacional en estos últimos años han sido terminantes. Las últimas jaulas que cargamos a frigorífico (exportador) nos las castigaron en el precio porque los novillos pesaban 550 kilos y eran pesados para el consumo. Mucha gente que pensó volver a la ganadería al calor de los excelentes precios del novillo del período 2010-2011, se encontró con una relación de compra/venta (novillo/ternero) tan desfavorable que desistió del intento”.

Por último. Hay un factor decisivo para explicar por qué los machos destetados no llegan a novillos: desde hace unos años el feedlot encierra masivamente terneros machos, categoría que se engrasa a pesos mayores, y cuya terminación o comercialización se puede demorar a la espera de una mejora en el mercado.

En 2005 se mataban en nuestro país 540 mil terneros machos y el año pasado se faenaron 1.560 millones de terneros. Es sencillo: nacen menos terneros y el feedlot en una gran proporción los “capta”, los encierra y los manda a faena con 100/150 kilos menos que el peso promedio de los novillos hasta hace poco. A esto lo hemos llamado el efecto “Herodes”, sencillamente no llegan a adultos.

Dentro del total de la oferta de novillos, cada vez hay una mayor proporción de cruza, un porcentaje cada vez menor de mestizo (especialmente pesado) y una proporción creciente de Holando, gran parte de los cuales antes se mataban al nacer o se morían en guacheras. Aunque buena parte de esos terneros de estaca que ahora sobreviven, el mismo tambero los termina a corral con entre 380 y 400 kilos para el consumo, como se puede observar a diario en el Mercado de Liniers.